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sábado, 16 de junio de 2012

PEDRITO Y LA TENTACION



Había una vez un niño llamado Pedro, al que su madre con cariño llamaba Pedrito, vivían en una pequeña cabaña, sólo los dos ya que el padre había muerto en la guerra.



Eran muy pobres, la madre salía a trabajar en los campos vecinos y hacia lo posible por cultivar  un pequeño huerto en el escaso y pobre terreno, llegaba tan cansada la pobre mujer que a duras penas podía caminar.

Pedrito se entretenía en jugar, la madre le rogaba que estudiara para ver si un día salían de esa miseria, no le pedía que colaborara con las labores para que estudiara, y nada la desconcentrara.

Pedrito que se consideraba muy inteligente no pensaba gastarse horas en aburridos libros, se dedicaba a jugar y correr, era tan hábil que siempre ganaba las apuestas y los demás le hacían las tareas. Su simpatía y habilidades para convencer hacia que incluso le hicieran las pruebas. Odiaba ser pobre,  trabajar era para los tontos decia a sus amigos, así nunca se sale de la pobreza, el buscaría otra forma, en eso estaba pensando en como hacerse rico cuando su madre lo llama.

Pedrito, hijo, lamento interrumpir tus estudios de dice la madre con lágrima en los ojos “la blanquita” hace ya un mes que no nos da leche dice mirando a una vaca que pastaba muy cerca de la casa, véndela en el pueblo y trae los elementos para hacer pan, harina, levadura. Hare tortillas que saldrás a vender, a ver si nos da para otra vaca, dijo secándose con un pañuelo los ojos

Muchas veces el único alimento que contaron fue la leche de la vaca, que la sra Juanita (así se llamaba la madre) se esforzaba en dar el máximo rendimiento, hacia mantequilla, queso, ahora ya no tendrían eso por un tiempo, pero si las tortillas se vendían bien quizás pudiera comprar una vaquilla nueva.


Así partió Pedrito bastante molesto, pero lo dismulo bien, encontraba que esas labores no eran dignas para un chico como él, vender la vaca pase, podría quizás dedicarse en un principio a comprar y vender animales, había escuchado que no iba mal, pero vender tortillas ni loco, eso si que no, ya se imaginaban como se reirían los chicos del colegio. Así iba farfullando por el camino cuando escucho una voz casi un susurro.
-        Donde vas farfullando chiquillo – dijo un viajero al que su capa algo raida ocultaba su rostro.

Pedrito dudo un momento, su madre le había precavido de hablar con extraños, pero quizás este viajero comprara la vaca y se ahorraba el viaje al pueblo.

-        Al mercado señor, a vender este magnifico ejemplar.

-        Si es tan magnifico porque la vendes

-        Pues nuestro corral se ha hecho pequeño, pero con una vaca como esta .. y buscándole un buen novio pronto tendría grandes ganancias.

El hombre miro a Pedrito a los ojos, que pudo vislumbrar atravesó de la capa el brillo de unos ojos y una sonrisa ¿burlona, maligna, avariciosa? Avariciosa pensó Pedrito, seguro esta pensando en las ganancias.

-        Interesante le dijo el hombre, soy un famoso mago, el dinero es algo muy mundano para mí, pero este ejemplar me puede servir para un uso mágico. El hombre camino varias veces alrededor de la vaca, siii, parece ser lo que necesito.

-        Saco un pequeño saquito, te podría dar dos semillas mágicas

-        ¿dos semillas?!!!!

-        No son cualquier semilla, estas tienen características especiales, te crecen de tal medida que producen millones de veces por mata y –mirándolo a los ojos agrega- a los jóvenes audaces los puede llevar a lugares inesperados donde hay grandes fortunas.

Pedrito se imagina viviendo muchas aventuras, y sacos y sacos de semillas, no tener que pasar la humillación de vender las tortillas. Pero la voz de su madre parecía hablarle, decidió no escuchar.

-        Todo el saquito o no hay trato

-        Estas semillas son muy valiosas

-        Esta vaca también

-        Eres un buen comerciante, trato hecho y te has ahorrado un viaje al pueblo.


Así Pedrito regreso muy contento con el maravilloso negocio que había realizado.

Entrando en la casa se encuentra a la madre ¿Qué has olvidado? ¿el carro para traer la harina? ¿ y la vaca?.

Pedrito le cuenta lo sucedido, la madre perpleja le pide ver las semillas, no eras mas de un puñado de semillas de diversos cereales. Furiosa las arroja por la ventana.

Y por primera vez en la vida le grita a Pedrito, ¿Qué he hecho mal contigo? ¿No te das cuenta que ahora no tendremos que comer? le dijo con una gran tristesa.


Quizás he sido demasiado blanda contigo, mañana temprano tengo cosas que hacer pero volveré con algún trabajo que realices en las tardes, ya eres casi un hombre, es hora que aportes al hogar y sepas el valor del dinero.

Así esa noche se fueron sin cenar.

La madre salió casi de madrugada, los sábados trabaja ayudando en la mansión del pueblo.

Pedrito despertó con el sol del medio día y el gruñido de su estomago, recordó que tenia que comer, iría a ver si le sacaba unas frutas al vecino, tenia un perro grande pero él era muy rápido.



Pero…. Cuando sale de la casa ve un graaaan árbol y sonríe , las semillas eran mágicas.



“a los jóvenes audaces los puede llevar a lugares inesperados donde hay grandes fortunas.” Había dicho el hombre, y el era un joven audaz,  así que comenzó a subir.

CONTINUARA.......





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