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lunes, 30 de julio de 2012

UN NUEVO MUNDO



Así fue como la madre emprendió una subida que podría ser suicida para una mujer desgastada por el dolor y el trabajo. No era vieja pero la vida dura que había llevado la hacia aparentar el doble de su edad. Lo que le faltaba en condición le sobraba en valor, determinación y sobre todo en amor. Un amor incondicional a ese hijo ingrato que  acostumbrado a contar con él no lo supo ver. Subía y subía con la esperanza de encontrar un rastro de su amado hijo, su razón de vivir, sin él no valía la pena seguir.


El agotamiento y el dolor estaba pasando la cuenta, se sentía mas anciana que nunca, paro un momento afirmándose en los gruesas ramas que sin dificultad sostenían su peso, así devastada pensó que su Pedrito era casi un hombre ¿no seria egoísta en tratar de retenerlo? Pero ella lo amaba, sintió que un espada atravesaba su corazón y lagrimas contenidas duramente muchos años afloraron, en un llanto desgarrador que solo un par de audaces pajaritos presenciaron su tristesa, a medida que el llanto aumentaba haciendo que sus frágiles hombros se estremecieran sin control, unos minúsculos duendes de la compasión soplaron sobre ella.



 Lentamente fue volviendo la calma dejando la sensación de una gran piedra en su corazón ¡cómo extrañaba a su marido! El con su bondad y sensatez seguro habría sido capaz de criarlo como Dios manda.

Una sensación de desilusión, de sentirse poco amada por quien daría su vida la abatía e impedía seguir, por un segundo miro hacia abajo, solo nubes si se dejaba caer flotaría como una hoja al viento quizás moriría antes de caer y a nadie le importaría, quizás alguna vez Pedrito se acordara de su madre. Una parte de ella le decía que quizás él la podía necesitar.


Así se acomodó como pudo sobre las ramas y durmió como una vez vio dormir una bella leona.

Junto con el amanecer empezó nuevamente la subida esta vez con el corazón adolorido de no sentirse amada- no importa su amor bastaba por los dos -y siguió en cada rama iba dejando parte de ella, ya sus manos duras por el trabajo contaban algunas apoyas, eso no la amilano, la sed hacia se empesaba a sentir,  no quedaba agua en la cantimplora,  sentia que las fuerzas la abandoban, que no sostendria mucho tiempo, casi empesaba a resbalar.

Se sujeto con mas fuerza, cerro los ojos pidiendo ayuda a su marido,  cuando los abrio una pequeña luz, con las ultimas fuerzas logro llegar al valle mas hermoso que hubiese visto, lleno de flores  y no muy lejos un bello estanque se arrastró a beber, ya no tenia fuerzas para caminar, después de saciar su sed se miro y vio una bella señora.


El cansancio era demasiado para pensar y se durmió.



                   CONTINUARA ............

martes, 17 de julio de 2012

PEDRITO INCOMPRENDIDO



En la mañana junto al desayuno Pedrito encontró una nota, “empieza a cortar el árbol, mañana entre los dos terminamos”.
¡Cortar el árbol! Con todo el oro que podrían conseguir, no, el no pensaba cortar nada, si era necesario se iría de la casa y de ese pueblo, que al final era demasiado pequeño para alguien como él.

Mientras más lo pensaba mas decidido estaba, entre sorbo y sorbo de leche y mordidas de pan iban planes y justificaciones, su madre era una egoísta e ingenua con eso de los valores, no veía todo el potencial que él tenia, no veía por él sino solo esas cosas de la iglesia, que al final ¿Quién a llegado lejos con esas cosas? Al final ¿para qué? Para que los tiren a los leones, ¿Quién a trascendido o ha sido famoso con esas cantinelas?," ¿y Jesús? "Dijo una voz muy suavecita en su cabeza, ¡ a él lo crucificaron!, se limpio a la boca acallando la voz y se fue a su habitación.
Saco una mochila, se iría al país del gigante, recorrería ese mundo seguro habría muchas riquezas y lugares dignos de alguien como él, no iría vestido como un pordiosero, tomando sus dos monedas se dirigió a la ciudad. Compro lo que considero necesario y podría cargar, guantes especiales para escalar, en fin todo un buen equipo, ropa de calidad, una tenida liviana y otra algo mas gruesa, fácil de doblar y llevar.

Acostumbrado a pasar hambre no se había dado cuenta había pasado la merienda, entro la hamburguesería y se comió TRES promociones, muy satisfecho fue a comprar bebidas energéticas y frutos secos para el viaje, tenía que apresurarse para llegar antes que su madre.

 Se llevo para el camino uno de esos famosos helados que siempre miraba, prometiendose a si mismo algun día comer uno.
Llego a casa, la miro casi con nostalgia, preparo la mochila, pensando que quizás su madre no era tan mala, pero no entendía como son las cosas, trabajando solo terminaría matándose ya parecía una anciana y no era tan vieja. Cuando fuera millonario le mandaría a buscar.

Mientras tanto decidió dejarle la casa limpia es el único regalo que ella agradecería, así que limpio a fondo toda la casa, encero y limpio los cristales, pulió los humildes muebles, le dio una mano de pintura a la cerca, y reparo esa ventana suelta que hace tiempo su madre la había pedido. 

Saco casi un dos sacos con basura, boto tambien todas sus cosas viejas para no dejar tareas ingratas a su madre.
 Finalmente, saco dos sándwich de carne que había comprado en la ciudad, dejo uno a su madre con una nota diciendo que mañana cortarían el árbol, que hoy se dedico a la casa antes que se llenaran de ratones. Y  fue a dormir un poco extrañado su madre tardaba en llegar, quizás decidió hacer horas extras para no trabajar mañana.

La madre llego muy cansado y con un pesado paquete que podía llevar gracias a los años de trabajo duro, lo primero que vio fue el árbol, algo desilusionada ya que en el fondo sabía que su hijo no lo cortaría. 
Algo raro había en la casa, no sabía qué, pensaba mientras cruzaba la cerca, al entrar quedo muy sorprendida de ver todo limpio, con mucho cuidado dejo la sierra eléctrica en el suelo, todo brillaba, sus ojos se llenaron de lagrimas, hace tantos años que la casa no lucia así, desde que su marido vivía y ella disponía de más tiempo. Encima de la mesa un sándwich,  un termo y una nota, estaba tan emocionada que no cuestiono de donde salió el sándwich, se tomo el té más rico de muchos años, comió y se fue a dormir muy satisfecha.

Andes de despuntar el alba, Pedrito se asomo a la puerta del dormitorio de su madre, la vio dormir unos minutos, no se atrevió a darle un beso por si despertaba, ¡pobre vieja! Pensó con ternura, ya la ayudaré cuando sea millonario, sigilosamente salió y comenzó su ascenso.

Una última mirada a la deteriorada casa que esperaba nunca más ver, fue una inyeccion de energia para aumentar el ritmo, esta vez si a ritmo parejo.
La madre despertó con los primeros rayos de sol y con la sensación de ser observada, pero no había nadie, recordó que por hoy podría dormir un poco mas, no iría a trabajar, aun siendo temprano se levanto y después lavarse la cara con agua fría fue al gallinero recogió los huevos, los de hoy no se venderían, los prepararía para el desayuno tenían el gran trabajo de botar ese árbol, trozarlo y después se podría vender la leña, eso sí era honesto, correspondería al precio de la vaca.

 Cantando preparo el desayuno y llamo  ¡Pedrito a desayunar!!!!, al no responder fue al dormitorio, se encontró la cama hecha una nota con unos billetes y monedas encima que aparto para leer
 “Querida mamá no te preocupes, voy al otro mundo, al del gigante donde adquiriré grandes riquezas y viviré muchas aventuras, no te preocupes por mí, soy muy listo  más de lo que crees. Cuando sea millonario te mandare a buscar, quedaban dos monedas de oro en mi bolsillo, compre unas cosas que necesitaba, te dejo el dinero tu lo necesitas y en el otro mundo no servirá.”
Te quiero mucho y espero seas más feliz, ahora tendrás una boca menos que alimentar.
Pedrito”
Sin saber bien que hacer, salió de la casa y dirigió al mirando a lo alto del árbol, como si con eso hiciera volver a su hijo. Se seco una lagrima que resbalo por su rostro, cuadro los hombros y se dirigió con paso sereno a la casa.
Lo que paso en seguido como si otra actuara en su lugar, lo único que sabía es que su hijo no se iría sin ella, “ya es casi un hombre, en algún momento deber partir”, le dijo una vocecita en su cabeza, con una voz seca respondió en voz alta "CASI, aun es un niño".
Se sento en la mesa y se comió todo, necesitaría energía, busco la mochila vieja de su marido, metió un par de prendas de él, seguro después haría frio y necesitaría sentirse protegida, casi cae otra lágrima, respiro hondo. Una botella con agua, pantalones más gruesos y camisa delgada y gruesa, guantes de podar, tijeras de podar, mientras pensaba que mas vio las cuerdas que usaba hace tanto para cosechar nueces, mirada alrededor, se colgó la mochila, fue al gallinero abrió la puerta, ya se las arreglarían ellas, y dirigió al árbol, por un segundo dudo al verlo tan alto, pero pensó esta no es la primera vez que subo un árbol y era una mujer muy fuerte a base de trabajo. Así con la decisión de una madre empezó a subir



CONTINUARA........

jueves, 12 de julio de 2012

PEDRITO Y SU PRIMERA AVENTURA



Así Pedrito que se consideraba un joven audaz, atlético y de gran inteligencia, comenzó a subir rápidamente por el tallo, subía y subía. Muy pronto dejo de ver la casa,  lo rodeaban las nubes, que lejos de ser suaves y esponjosas, eran frías y húmedas, sentía las manos casi dormidas de frío, era fuerte la tentación de tenderse sobre uno de los gruesos tallos y dormir una siesta, pero recordó un programa de televisión donde se morían de frio. Así que pese al dolor, similar miles de alfileres clavados en sus manos, siguió subiendo.

Cada vez el cansancio era mayor, quizás debió partir mas lento, pensaba, cuando lentamente la sed se fue apoderando de él, la lengua pegada al paladar, paró y respiró profundo, extrañaba las nubes, y aun mas la cantimplora que su madre le preparaba cuando iba la campo ¿Por qué no la trajo?, no podía seguir, la sed lo consumía, sentía la lengua como un peso en su boca, los labios le dolían, probo a succionar su ropa que aun seguía húmeda, sabia asquerosa, pero algo lo alivio.

Por un momento pensó en regresar, pero un chico audaz no se rinde, además con todo lo subido seguro que no faltaría mucho.

Siguió subiendo esta vez mas despacio, ya con algunas ampollas en las manos, la ropa raída, y un cansancio que varias veces lo hizo pisar donde no debía, por suerte cada vez el árbol era más frondoso.



Finalmente llego a lo que parecía un hermoso país y al fondo un imponte castillo.

Desapareció el cansancio, los dolores, ese castillo seguro guardaba grandes riquezas, se encamino con paso firme con la vista fija en el edificio.


Al llegar se percato de sus inmensas dimensiones, con mucho cuidado lo rodeo, y lo primero que vio es una gran fuente con agua a la que se lanzó,  bebió y se baño.

Sintió unos pasos y un enorme gato corría hacia él, en ese momento se dio cuenta que estaba en el bebedero gatuno, se apoyo fuertemente en el borde y dando uno de sus famosos saltos, alcanzo a llegar cerca de la mesa y meterse debajo de la pesada alfombra, que el gato comenzó a arañar, se arrimó lo mas que pudo a lo que parecía ser la pata de una mesa. El gato seguía furioso hasta que escucho una osca voz femenina



·       Que haces gato del demonio, arañando la alfombra que me regalo mi madre- se sintió un maullido y un golpe, supuso que abrían tirado el gato por la ventana. Un problema menos.

Cuando sintió unos pasos que hacían retumbar toda la habitación con alfombra y todo Pedrito pego un par de saltos. Con la cortapluma que siempre llevaba hizo un pequeño orificio para mirar.

Y vio unos zapatos más grandes que toda su casa.

-        ¡siento olor a carne humana aquí !  dijo una voz atronadora, Pedrito recordó que los ogros comen personas y se puso a tiritar de miedo.

-        Que tonterías dices, debe ser el estofado, este lugar aislado de todo te esta volviendo loco, deberíamos visitar a mi madre.

     -        Cállate mujer y trae mi cena.
  
-        La mujer le trae algo que olía delicioso, Pedrito sin comer casi se desvanecía, el ogro tenia muy malas maneras y botaba trozos de comida al suelo. A Pedrito le costó su fuerza voluntad no arrastraste por un pedazo.

Finalmente el ogro pareció cansarse de comer y dijo

-        Mujer!!!! Tráeme mi sidra y mi bolsa de monedas preferidas.
   

-        Mas parezco una sirvienta que tu mujer, dijo dejando de un fuerte golpe algo sobre la mesa- Me voy a dormir si quieres otra cosa la buscas tu.




Pedrito sentía al ogro beber y contar las monedas, pero en este momento lo que lo obsesionaba eran los restos de comida del suelo.

Finalmente sintió unos ronquidos que remecían la mesa, suavemente se atrevió a salir y devorar los restos de comida que era como magia, se sentía fuerte, aventurero, capaz de todo, y a travez del mantel subió a la mesa, el ogro se movió y murmuro carne humana, Pedrito se escondió tras la jarra, pero el ogro siguió durmiendo, esta vez la fortuna le sonrió y la bolsa le quedaba como una mochila y rápidamente, bajo y deslizo suavemente para no hacer ruido con las monedas hasta la grieta.



Una vez fuera corrió todo lo que le daban las piernas y bajo tan rápido que ni él mismo lo creyó.

Entro a la casa muy ufano sintiendo orgulloso de si mismo. Encontró a su madre llorando, ¿Qué te paso? ¿Por qué llegas tan tarde? ¿Por qué tu ropa esta destrozada le dice muy alarmada?.

Pedrito le cuenta en forma exagerada su aventura, la madre lo escucha en silencio, a ver la bolsa le dice, Pedrito se la pasa, con esto nunca mas pasaremos apuros le dice, no tendremos que trabajar.
Sorpresivamente la madre se para y comienza a regañarlo ¿Qué hice mal contigo? ¿no te he enseñado que no hay que robar?

-        Era un ogro

      -        No importa quien sea lo mal avenido es mal aprovechado, este dinero no se tocará porque no es nuestro y mañana cortas ese árbol maldito.


-        Es un hombre malo argumenta Pedrito.


-        ¿no vamos a la iglesia todos los domingos? ¿no pones atención? Te informo jovencito que hay un mandamiento que dice “no robaras” ¿Qué parte no se entiende? , yo no vea que diga salvo que sea un ogro.

-        Pedrito enojado, sintiéndose incomprendido se fue a dormir, por suerte alcanzo a echarse unas monedas a al bolsillo.


CONTINUARA






viernes, 6 de julio de 2012

CELESTE LA GATA Y EL RATON MAGICO

Autora: Paula Burgos Romero
Edad:  7 años


Celeste era una hermosa gata muy regalona, que se encontró una rata y le dijo la gata:


-         Eres mi cena, te guste o no


Y la rata le dijo:
-         Te hago una propuesta, te guste o no.

-         ¿Cuál es la propuesta? – dijo

-         Es la siguiente, tú me sueltas y yo te concedo un deseo

-         OK – dijo la gata

El ratón le dijo:
-         El deseo se puede cumplir sólo en noche de luna llena, y solo tienes 1 deseo y no lo puedes cambiar.

La gata se comió otro ratón y no era mágico.



Ella uso único deseo y pidió que: viajara en el futuro.


 Resulta que viajo y vio todo lo que había sucedido y vio que venían una docena de ratones y ella iba a vivir con ellos y la querían matar y grito tan fuerte, tan, tan fuerte que se despertó.

Todo fue un sueño y no existía ningún ratón mágico.

Vivió feliz y fin.