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sábado, 19 de mayo de 2012

2.LA PRINCESA Y EL SAPO



En medio de un charco del estanque del palacio se encontraba un desconcertado príncipe Valiente, solo recordaba estar riendo con sus amigos, un fuerte ruido y unas manos que lo trasladaban hasta acá. Seguro era una broma de sus amigos, desde ahora ex-amigos, EL es el príncipe heredero, no corresponde tomarse esas confianzas.

A su lado pasa saltando feliz una enorme rana que al brincar al agua lo salpica aun mas enfadado empieza a limpiarse, cuando … ¡no tenia manos! En lugar de ellos unas repugnantes cosas verdes, en vez de caminar brincaba, muy asustado se dirige al borde del estanque y horrorizado ve que este le devuelve la imagen de un sapo.

Desesperado trata de gritar, pero solo se escucha croa croa, escucha a sus amigos llamándolo… no sabia que hacer, los conoce si lo ven capaces son de apedrearlo. Muy asustado se esconce bajo unas ramas, el corazón late tan fuerte parece querer salir de se pecho, en su cabeza bullen muchas ideas, hechicera, doncella, respeto, padre, vergüenza… que le dirá a su padre. Pero si no puede decir nada, las ganas de llorar lo superan y por largo tiempo llora amargamente, dos días lloro sin comer y con mucho asco bebió el agua de los hojas, del estanque ni soñarlo.


Con el paso del tiempo fue asumiendo su realidad, llenándose de amargura  y auto compasión, se negó a comunicarse con las demás ranas, se sentía indigno, hasta de tratar con ellas, aun recordaba las veces que las apedreo, así vivía solitario pensando en como comunicarse con la hechicera, pronto aprendió a casar insectos, le parecían mas limpios, era lo único que se atrevía a ingerir.




Un día que estaba tomando sol, pensando en lo que había sido su vida sintió unas manos que lo tomaban, trato de huir pero antes de poder reaccionar estaba dentro de una rustica bolsa de lona, por su mente pasaron muchas cosas, recordaba las veces que comió ancas de rana, el estomago se le revolvió. Solo un pensamiento lo sereno dicen las ranas del estanque real no eran para comer, una vez le escucho decir a su padre que era una raza que cantaba muy bello pero que no eran muy buenas para comer.

Así llego a la humilde casa del jardinero del bosque, rápidamente la hijita de del hombre lo adopto como mascota, el príncipe siempre gustoso de aventuras decidido divertirse, la chiquita parecía simpática.



Pronto se entero de las penurias de la casa que su labor era cazar los bichos que causaban una alergia que podía ser mortal para la pequeña, cosa que hacia con gusto, su joven amiga era muy graciosa, siempre contaba historias, y jugaba con él, el tiempo paso casi sin darse cuenta, hasta que un día escucho una conversación.

Las cosas no son como antes quizás debamos marchar – dijo el jardinero

Pero siempre hemos vivido aquí respondió su mujer



Desde que el joven príncipe desapareció el rey a descuidado muchas cosas, el joven príncipe era irresponsable­­­, pero todos esperábamos que al madurar fuera como sus padres – por un momento suspiro.

Pero ahora el rey a traído a su sobrina como posible sucesora, una chica malvada, que a todos trata mal, a mi me ha insultado y pisoteado mis plantas – dijo el pobre hombre – las doncellas lloran todos los días, que será de nuestra hija con una reina así.

Quizás tengas razón dijo la mujer.

El sapo príncipe salió a mirar la luna y por primer vez entendió lo que significaba ser príncipe, cuantas familias habría iguales, cuantas chiquitas que como único juguete tenían un sapo.

No sabia como pero esto lo tenía que arreglar, salgo y salto, pero era tanta su persistencia que llego a palacio, a tiempo para ver a la princesa patera furiosa las rozas mas bellas plantadas por su madre.

Que haces – dijo el sapo – asombrándose a si mismo de poder hablar.

Busco mi anillo de diamantes. ¿Quién me habla con tanta confianza?.

Pus yo – dijo el sapo

Un asqueroso batracio dice arrugando la nariz.

¿Quieres o no tu anillo?

Tráemelo - ordeno

Lo hare con una condición, que me tomaras entre tus manos y me llevaras a palacio y a tu dormitorio.

No lo hare

No habrá anillo

La princesa lo medito un rato y acepto

El sapo rápidamente encontró el anillo.

Y cuando la princesa se iba a marchar

El sapo le recordó el acuerdo a lo que ella respondió con una carcajada.

De un brinco el sapo de colgó de su vestido a los gritos de la princesa llego el rey que paseaba por ahí,  pregunto que pasaba.

La princesa le conto lo que pasaba, y el rogaba que le sacara el asqueroso animal

El rey miro al sapo y sin saber porque recordó la hechicera,

-        las promesas hay que cumplirlas o pueden pasar cosas terribles, prometiste y cumpliras, -dijo con una voz que fuerte que la princesa no había escuchado, bastante asustada por el ceño fruncido de su padrino y con mucho asco tomo al sapo.

Al llegar a su dormitorio le dice aquí estas animal asqueroso y lo arrojo con fuerza al otro lado de la habitación azotándose fuertemente contra la pared. Cuando el príncipe recupero el conocimiento se dio cuenta que había recuperado su cuerpo. De la princesa no había rastro, la busco, la llamo y no aparecía. A los gritos llego la servidumbre que aumentaron los gritos de alegría y finalmente llego el rey que con un fuerte y emocionado abrazo recibió a su hijo.



Un príncipe mas maduro y consiente de sus responsabilidades, y que lo primero que pensaba hacer era ascender al mejor y más sabio jardinero del reino a asesor y comprar un bello juguete para su hermosa hija.

De la princesa caprichosa nunca mas se supo y nadie le importo

2 comentarios:

  1. mil gracias querida y admirada Hechicera por regalarnos tan bello cuento.Muchos besinos con todo mi cariño.

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  2. Que bueno que te gusto, estoy preparando el de la princesa no puede desaparecer asi no mas

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